LIBROS EROTICOS, DESCARGAR, CUENTOS Y LIBROS GRATIS


Hysterical Literature

Relatos Gratis -- Lunes, 28 de Octubre

Hysterical Literature

Ya son ocho los videos que, desde mediados del pasado 2012, el fotógrafo y videoartista estadounidense Clayton Cubitt ha grabado y colgado en su blog para deleite de los amantes del arte erótico.

Ocho atrevidas voluntarias leen fragmentos de un libro mientras, bajo la mesa, un ayudante del señor Clayton estimula, con la delicadeza de sus manos y la ayuda de un vibrador, la entrepierna de las chicas.

Lejos de ser un video pornográfico, el artista plasma en cada escena el proceso de excitación que experimentan las protagonistas al ser masturbadas, a pesar de la ocupación mental de la lectura.

Miles han sido los curiosos que han disfrutado en carne ajena del orgasmo de las guapísimas chicas. Para que seas uno o una más de los que goce con las imágenes, añado a continuación los enlaces de cada uno. Stoya, Alicia, Danielle, Stormy, Teresa, Solé, Amamda y Margaret.

Además, para los más curiosos, añado también el link del aparato usado para estimularlas. Es un “maravilloso” (esto lo digo yo, a propósito del orgasmo de las atractivas muchachas) Vibrador Magid Wand.

PD: Para el próximo video (dicen que no es mucho lo que usted pide si encuentra quien se lo de) me gustaría pedir al ínclito señor Clayton que nos deleitase con el clímax de un hombre guapísimo de ojos grandes y labios carnosos. Y, ya que estoy, decir también que no busque más. Que me ofrezco como voluntaria para hacer cosquillitas bajo la mesa de los atractivos lectores.



Humor; Ropa interior femenina

Relatos Gratis -- Lunes, 21 de Octubre

Humor; Ropa interior femenina

La vida de una mujer puede resumirse en pequeños detalles. Pendientes, modelo de zapatos, color de la laca de uñas y, muy especialmente, características de la ropa interior. Esta última prenda ha sido estudiada por importantes científicos de las mejores universidades por sufrir una curiosa evolución que se divide en las siguientes etapas.

- Los “cucos”: Estos son el primer trapo con el que una infanta tapa su intimidad en tiempos en los que apenas se da importancia al contenido de la prenda. Pipi, caca, pedo son los términos que acompañan a su temprana existencia.

- El tanga: El uso de las partes íntimas da un giro de 180º. Lo que había sido utilizado en tiempos pretéritos para actividades expulsivas, es ahora un lugar de “toma e introducción”. El desarrollo del susodicho trapo experimenta su mayor desarrollo en la época adolescente. Lo que explica la finalidad de su ridiculez: tapar el menor espacio posible de carne para permitir el contacto y la entrada de cilíndricos y longilíneos cuerpos extraños.

- Las bragas: Las hay de talle alto, de encaje, de licra… Las bragas, junto con el pijama de franela, dejan atrás el modernismo y el buen gusto para dar paso a la practicidad. Lejos quedan los modelos pícaros y el arreglo erótico del triangulito púbico. Las horas de lavadora y plancha, de fregoteo y cocina necesitan un ajuste cómodo y adecuado al creciente volumen del pandero. Las bragas no se muestra en desfiles privados, no es ese su objetivo. Cuando los niños duermen la elasticidad del tejido permite una bajada de bragas inmediata para una pronta consumación. El llanto de los hijos amenaza y la actividad frenética en la que se convierte la cópula no entiende de lencerías.

- La faja, también llamada “baúl de los recuerdos”. Vendido ya todo el pescado, la faja se convierte en una prenda de abrigo que calienta y evita la emanación del olor salado de la pelambrera. Destaca, sobre todas las cosas, por sus grandes dimensiones que repele y molesta la vista. A pesar de lo cual, y por motivos que los científicos no aciertan a determinar, resulta extremadamente fácil encontrarlas ondeando en los tendederos de las terrazas de cualquier ciudad.



Viejos amigos

Relatos Gratis -- Vienes, 18 de Octubre

Viejos amigos

- Es una pena que tu marido no haya podido venir a la cena -dijo disimulando el entusiasmo que realmente le provocaba la ausencia del marido de su amiga-.

- Trabajo… –respondió de forma escueta, y añadió con trazas de tristeza en la voz demasiado visibles-, me empiezo a acostumbrar a ir sola a todas partes.

- No te preocupes, -Abel miró de reojo a su esposa mientras pronunciaba aquellas palabras y, al verla ocupada en otra conversación, comentó con intención- no dejaré que te sientas sola.

Con aquella escusa, pasó el brazo por encima de sus hombros y la acercó, estrujándola con cariño mientras le llenaba de nuevo, con la otra mano, la tercera copa de vino.

Amaya llevaba, para la ocasión, un indiscreto vestido de color negro que mostraba exageradamente las virtudes de un escote que atraía con descaro la atención de los invitados. Sin marido, presumir de sus encantos era para su estado de ánimo un refrescante vaso de agua fresca.

Eran viejos amigos de la universidad. Entre ellos solo hubo un amor infantil sin demasiada importancia, pero la noche, el alcohol, el reencuentro… Las ceremonias matrimoniales tienen algo mágico; una perspectiva adulta de viejas miradas que generalmente acaban con los implicados en el asiento de atrás del coche de los padrinos.

- Estás muy guapo con chaqueta y corbata.

- Conozco perfectamente esa forma de coquetear…

- ¿Yo?, ¿coqueteando contigo? Ya te gustaría a ti tropezarte con este cuerpo en un callejón sin salida.

Abel apuró su copa y ojeó de nuevo la posición de su esposa. Miró hacia el pasillo que daba a los lavabos y con un leve movimiento de cabeza invitó a su amiga a abandonar el salón.

- Los servicios de los restaurantes, como los callejones de las películas americanas, tampoco tienen salida.

- Y… ¿quieres que vayamos juntos a comprobarlo? –Amaya era una mujer decidida y no solía andarse con rodeos-.

- Necesito que aguantes la puerta por dentro mientras… -se mordió la lengua antes de decir una barbaridad- mientras te beso el cuello.

Amaya miró hacia la majestuosa lámpara de cristal que presidía el salón de ceremonias mientras se pasaba la lengua por el labio superior. Sonrió, levemente, seducida por algún pensamiento y, con un gesto delicado, bebió el resto de su copa.

- No tardes. Estoy en el servicio de las chicas recogiéndome el pelo para... -se tomo unos segundos y lo miró fijamente a los ojos antes de añadir- dejar el cuello al descubierto. -Y se marchó con paso distraído, avanzando sobre sus altísimos tacones y arrastrando tras de sí un centenar de miradas-.

Abel, por puro disimulo, se dirigió hacia la barra desde donde saludó a su mujer en la distancia y pidió al camarero un whisky con hielo. Se giró entonces y contempló la multitud de asistentes. Varios centenares de personas distribuidas en grupos, elevaban con sus comentarios los decibelios que sobresalían por encima de la música ambiente. Cerró los ojos e inspiró excitado y nervioso. La mujer más guapa de la noche lo estaba esperando para un polvo que no podía durar más que unos minutos. Se metió la mano en el bolsillo tentándose la erección y sintió un escalofrío recorriéndole la espalda. “Allá voy” se dijo cegado por la necesidad. Sacó el móvil y empezó a toquetear, como distraído, la pantalla táctil mientras avanzaba hacia su destino. Y cuando estuvo delante del baño de mujeres, carraspeó para hacerse notar. La puerta se abrió a penas y la voz de Amaya, en un tono que le erizó la piel, lo invitó a pasar.

Se miraron de una forma que no necesita palabras para entenderse. Él le apoyó las manos en la cintura y ella, ofreciendo el cuello para ser devorado, recogió de nuevo su pelo entregándose al momento.

- Tienes –susurró Amaya- cinco minutos para hacerme llegar al orgasmo.



Sueños Calientes

Relatos Gratis -- Jueves, 10 de Octubre

Sueños calientes

No suelo acordarme de los sueños. Normalmente no lo hago, pero el de ayer fue tan real y perverso que me hizo pasar la noche en un duermevela de sudor y sábanas revueltas. Tan caliente y desbocada me sentí que aun recuerdo perfectamente los detalles.

Debo reconocer que anduve, antes de irme a la cama, explorando cuentas de algunos de mis seguidores de twitter. Las fotos en blanco y negro de @cachocarne2; las de sexo explícito de @follaamigas3; la belleza latina de @sweet_dafne y sus amigas Laura y Tamara; los calientes relatos de @huevo_dulce y @victoria_blondx; el morbo swinguer de @par_dedos y @macarelleta7 y el blog erótico de @paty_4u_.

Un ardor inocente en la entrepierna debió calentar la sangre de mis venas hasta subir, levemente y sin avisar, la temperatura de mi cuerpo.

Me sumergí entonces en un soporífero sueño de música, luces y alcohol… Estaba en un bar, tumbada en una cama balinesa y oyendo de fondo la sensualidad de ritmos loungue. Recuerdo con claridad que fumaba a mis anchas un recio porro de marihuana. Los grandes cojines acunaban mi cuerpo, haciéndome sentir en el séptimo cielo.

A penas vestía, sin sujetador, una blusa transparente y, bajo la minúscula minifalda de vuelo, unas finas braguitas tanga de blonda blanca. El cruce de piernas dejaba a la vista los muslos desnudos hasta el pliegue donde la pierna se torna culo.

De repente, sentí que alguien se tumbaba tras de mi cambiando, con habilidad, el porro que sujetaba entre los dedos por una copa balón de fresca y agradable ginebra. Cerré los ojos, apoyé el cristal en mis labios y sorbí casi gimiendo de placer. Noté, sobre el pecho, las gotas que el vaho de la copa se atrevió a verter sobre mi escote y se me erizaron los pezones por el cosquilleo. Oí la calada que aquel extraño inhaló de mi porro y sentí sobre el cuello el aire cálido de su aliento inundándome de olor a hierba seca y dulzona.

Sentí su mano, con tacto y decisión, apoyarse en mi cintura. Jugueteó bajo la blusa con mi ombligo, antes de subir hasta los pechos. Separó la humedecida tela de los mismos y me los acarició con necesidad masculina. Inspiré mareada de placer y gemí con descaro cuando sentí sus dedos pellizcando el duro botón de mis pezones.

Sorbí el último trago de la copa y dejé caer la cabeza sobre su hombro sabiéndome sobre el regazo de un extraño del que no tuve necesidad de saber nombre o color de ojos. Un extraño que llegó en el momento adecuado para dar a mi cuerpo lo que estaba necesitando.

Bajó la mano hasta los muslos y me mordí los labios al sentir sus dedos en el culo. Me acariciaba con experiencia y ordinariez, avanzando, como un soldado, con decisión militar hacia el objetivo. Me apartó el hilo del tanga y empezó, con la misma destreza, a hurgar mis húmedas hendiduras. Abrí ligeramente las piernas permitiéndole la inspección del palpitante clítoris y, cuando se produjo el contacto, arqueé exageradamente la espalda buscando en el trasero el bulto del endurecido pene. “Penétrame” rogué entre suspiros…

Y lo hizo. Lo hizo durante largo rato en el que me sentí volando en una espiral de placer infinito. Aun dormida, el éxtasis y los jadeos me hicieron moverme sobre la cama como en el mejor de los polvos de los que ha gozado mi cuerpo. Y desperté. Para fastidio de quien te habla, desperté…

Estaba algo desconcertada y realmente enfadada. Pero era tal la excitación que me embargaba que abrí los ojos asfixiada, excitada y con tal necesidad que, como una posesa, cabalgué sobre la almohada para arrancarme definitivamente la necesidad que me ardía entre las piernas.



LIBRERIA EROTICA


PVP: 0,90 €
COMPRAR

PVP: 0,90 €
COMPRAR

PVP: 0,90 €
COMPRAR

PVP: 0,90 €
COMPRAR

PVP: 0,90 €
COMPRAR

PVP: 0,90 €
COMPRAR

PVP: 0,90 €
COMPRAR



MAS RELATOS GRATIS

- Inicio
- Relatos de Junio de 2013
- Relatos de Julio de 2013
- Relatos de Agosto de 2013
- Relatos de Octubre de 2013
- Relatos de Noviembre de 2013
- Relatos de Diciembre de 2013

Todos los derechos reservados -- Libros eroticos